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El 11 de julio de 1987 se conmemoró el “Día de los 5 mil millones” en honor a la cifra que alcanzó la población mundial en ese momento. A partir de ello, en junio de 1989, el Consejo de Administración del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) propuso el 11 de julio como “Día Mundial de la Población“.

 

La conmemoración de este  día tiene como objetivo centrar la atención de los pueblos en la importancia de los problemas demográficos, en particular, en el contexto de los planes y programas de desarrollo. La necesidad de encontrar soluciones urgentes a dichos temas compromete a la humanidad a la reflexión en la propia comunidad, región, país y planeta, y a tomar decisiones personales que le den forma.

 

El crecimiento actual de la población es muy rápido y provoca una gran alarma entre algunos especialistas. Una consecuencia de este crecimiento son las innumerables dificultades relacionadas, especialmente, con los recursos disponibles (agua, tierras de cultivo, alimentos, atención sanitaria y educativa) y el deterioro del medio ambiente.

 

Actualmente somos más de 7.500 millones de habitantes en el planeta y las previsiones esperan entre 8.000 y casi 11.000 millones de personas para el año 2050.

 

El problema clave de la superpoblación no es el número de personas que viven en el planeta, sino cómo viven. El que fuera Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, en un discurso con motivo del Día Mundial de la Población de 1999 (el año en el que se llegó a los 6.000 millones de habitantes) nos recuerda que no todo son cifras:

 

“La población no sólo es cuestión de números. Es una cuestión de seres humanos, una cuestión de individuos, una cuestión de cada uno de nosotros. Se trata de que cada mujer y cada hombre sean capaces de tomar decisiones libres, informadas y en igualdad, incluyendo el tamaño de su familia y el espaciamiento entre sus hijos. Se trata de que cada hombre y cada mujer sean capaces de mantener a los hijos que eligieron tener, de asegurar su bienestar y de darles una vida digna. Se trata de libertad individual, de derechos humanos y de desarrollo sostenible para todos”.